De acuerdo con el portal web especializado 'MedLine Plus', un infarto se produce cuando ocurre una falla en el sistema sanguíneo y no se alcanza a bombear suficiente sangre para que llegue al corazón. Generalmente, este fenómeno puede ser causado por un coágulo que obstruya las venas. 4505e
Si no hay una buena irrigación de sangre, los tejidos no reciben suficiente oxígeno y dejan de funcionar. Por esta razón, el paciente debe recibir atención médica inmediatamente. Entre los síntomas está dolor y/o rigidez de pecho, brazos, abdomen o mandíbula; fatiga, náuseas y mareos.
Un infarto se puede generar durante el reposo, después de una actividad física muy fuerte o a causa de un episodio de estrés. Así mismo, el paciente puede tener un infarto independientemente de que tenga enfermedades cardiacas o no.
Por otra parte, un paro cardiaco, como su nombre lo indica, sucede cuando las funciones eléctricas del corazón fallan y deja de latir súbitamente. Así mismo, el cuerpo también deja de funcionar y se pierde el conocimiento. Los síntomas son desmayos y dolor de pecho.
Ante un paro cardiaco, la persona debe ser llevada a un centro de atención lo más pronto posible y debe recibir reanimación cardio pulmonar o uso de desfibrilador. Si se logra estabilizar, el paciente tendrá que permanecer bajo cuidado médico y necesitará medicamentos por un tiempo.
¿Cuál es la diferencia?
Durante un infarto, el corazón puede seguir latiendo, aunque se puede generar una arritmia, que es cuando los latidos son más rápidos o más lentos de lo normal. Así mismo, si un infarto no se atiende eficazmente, se puede desencadenar un paro cardiaco y, posteriormente, la muerte.
Una de las enfermedades que más causa infartos y paros cardiacos es la cardiopatía isquémica, la cual consiste en el deterioro y estrechamiento de las arterias coronarias, las cuales son las encargadas de suministrar sangre al corazón.
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